Betty Granados, representando a los Troyanos de la preparatoria Fife, durante su participación en el MAT Classic XX en el Tacoma Dome. El torneo estatal de lucha greco-romana contó con la participación de varios jóvenes Hispanos. (Foto Beth Armstrong para La Raza del N.)


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Published: Monday, February 25, 2008

RAZA DE LUCHADORES

Alejandro Domínguez
La Raza del Noroeste

Betty Granados, 17 y junior de la preparatoria de Fife, decidió entrar al equipo de lucha en su escuela porque era algo diferente y nuevo. Al unirse al club se convirtió en la única hispana en todo el equipo; Incluso dice que no los ve participar en actividades deportivas.



Betty Granados, representando a los Troyanos de la preparatoria Fife, durante su participación en el MAT Classic XX en el Tacoma Dome. El torneo estatal de lucha greco-romana contó con la participación de varios jóvenes Hispanos. (Foto Beth Armstrong para La Raza del N.)

“Creo que los hispanos no juegan otros deportes”, dice en una conversación telefónica. “(En mi experiencia) solo los veo jugar fútbol”. Granados puede ahora reconsiderar esta creencia, sobre todo en el deporte de la lucha, ya que los jóvenes hispanos se hicieron notar en el pasado campeonato estatal de lucha que se celebró en el Tacoma Dome el pasado viernes y sábado. En esta competencia, varios hispanos estuvieron en los primeros lugares, incluso algunos fueron campeones. Desafortunadamente para Granados, ella fue eliminada después de su tercer encuentro . “Me siento bien porque competí con gente con mayor experiencia”, dijo Granados Dijo que se estaba poniendo nerviosa, pero está lista para volver a competir el año que entra.

Granados dijo que su cuerpo ha ganado musculatura y ha perdido peso y mantenerlo para que pueda competir en la categoría de 160 libras. Mientras, continúa practicando dos horas después de la escuela todos los días, dice que planea entrar a la universidad y busca si hay becas pero no sabe si hay disponibles para luchadores como ella. Fred Conde, estudiante de último año de la preparatoria Lakes en Lakewood, quiere obtener una beca pero no solamente usando la lucha. Quiere obtener una beca por que es parte de una minoría y porque tiene buenas calificaciones.

“No me quiero depender de la lucha. Quiero depender de mis calificaciones,” dijo Conde. Conde sólo lleva tres años practicando este deporte, pero no es novato en participaciones estatales. El año pasado quedó en quinto lugar. Este año quedó como tercero en la categoría de 103 libras y lo considera un gran logro. “Es un gran logro para alguien con poca experiencia como yo,” dijo Conde. “ Fue asombroso en competir en este nivel. Te sientes bendecido”. Conde ha recibido el apoyo de sus padres y dice que van a todos los torneos.

Durante el torneo, se podía ver familias enteras gritando y apoyando a sus respectivos hijos. Sandra Martinez, de Sunnyside, no sólo estaba apoyando a uno, sino estaba apoyando a tres de sus hijos que estaba compitiendo. Su hijo mayor, Isaac, fue nombrado campeón del estado en la categoría de 112 libras. “Estoy bien orgullosa. Ya era tiempo, “ dijo Martinez quien es madre divorciada. “Tres años ha llegado a esta competencia y siempre quedaba como número dos.” Martínez es madre de siete y quería alejarlos de la pandillas y de las droga. Para eso, creó un club de lucha con voluntarios y miembros de su propia familia. Al principio, este club solo tenía ocho miembros que practicaban tres días a la semana durante tres horas. Ahora tienen 27 miembros y voluntarios.

La familia ha hecho sacrificios como modificar su dieta, comprar bebidas para mejorar su capacidad durante la competencia e inscribirlos en torneos en toda la región. Aunque a veces sale caro, ella dice que es mucho más barato que contratar a un abogado para ayudarla a sacar a uno de sus hijos de la cárcel. Aunque parezca que la lucha es importante en su familia, este deporte pasa a segundo término cuando se habla de la educación. “Soy muy estricta. Si no sacan A o B, no hay lucha,” dice. Algo que esta dando frutos. Ella dice que su hijo Isaac ha ganado tres becas que cada una cubre todos sus estudios Otra familia con un campeón estatal es la familia Castillo, de Zillah al sur de Yakima.

Christian, 15 años, fue campeón de la categoría de 140 libras. “Trabajo’ muy duro para este título,” dijo su hermano y parte entrenador Miguel Castillo. “Yo sé cuanto se sacrificó para hacer esto”. Miguel dijo que su hermano ha practicado el deporte desde los cuatro y lo ha entrenado desde joven. Aún con su joven edad, Christian ya estado en varios torneos importantes donde ha adquirido experiencia. “Si no se lucha, no se aprende”, dijo Castillo. Miguel describe a su hermano como un luchador inteligente que siempre sabe donde está el cuerpo de su oponente sin tener que verlo. Saben que pueden obtener una beca gracias a su desempeño porque Christian ya es campeón del estado, y solo está en su primer año de preparatoria.

“Fue el único ‘freshmen’ (estudiante de primer año) que ganó el título”, dijo Miguel. Miguel Castillo dice que la lucha es un deporte que da lecciones de vida. Castillo dice que este deporte te enseña como actuar ante la victoria y la derrota. También enseña sobre responsabilidad. “Sólo eres tu. No puedes culpar a nadie”.

 






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